El paciente Highlander – Opinión

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Sobrellevar la pandemia del covid-19 ha causado estragos a nivel mundial, así como también en nuestro país, donde el número de casos positivos y de muertos va en creciente aumento. De forma diaria, el país habla de la cantidad exorbitante de nuevos casos registrados, mientras que pasa casi desapercibido la cifra de pacientes dados de alta que a la fecha suman más de 17.000 recuperados.

20 de septiembre de 2020 – 01:00

Aunque este número representa apenas la mitad de los casos confirmados, siempre es digno de aplaudir la incansable labor del personal de blanco, que desde hace siete meses y hasta de forma desinteresada entrega esfuerzo y tiempo a la lucha contra el covid-19.

Pero, dejando de lado los números y la alerta por los pacientes con virus activo, queda siempre la interrogante de qué sucede con aquellas personas recuperadas de coronavirus. Según el Ministerio de Salud Pública (MSPyBS), no existe suficiente información al respecto ni se ha estudiado suficientemente a nivel mundial, pero si algo queda claro, es que el paciente recuperado no es Highlander, ya que requiere de atención y sobre todo de precaución, pues aún recuperado de covid-19 debe respetar y obedecer las mismas reglas sanitarias impuestas a la ciudadanía.

Primero, por su propia salud, ya que las principales complicaciones documentadas hasta el momento por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hablan de dificultades en el aparato respiratorio así como también neurológicas, incluyendo delirio o encefalopatía, accidente cerebrovascular, meningoencefalitis, alteración de los sentidos del olfato (anosmia) y el gusto (disgeusia), ansiedad, depresión y problemas del sueño; y segundo, por la salud de los todos los demás, que todavía venimos peleando día a día contra esta enfermedad y tomamos todos los recaudos necesarios.

Un paciente recuperado de covid-19 ya no puede contagiar, pero sí puede ser conductor del virus; es decir, que si toca una superficie contaminada puede trasladar el SARS-CoV-2 y contaminar otra superficie, razón por la cual es imperativo que a pesar de estar recuperado, mantenga el distanciamiento social, el uso de mascarilla y todas las demás disposiciones para evitar el contagio.

Además de las secuelas físicas, existen consecuencias psicológicas negativas y preocupantes causadas principalmente por el distanciamiento social en el hogar o los días de angustia que se pasó afligidos en una cama de hospital.

En resumen, el paciente recuperado de covid-19, no es inmortal y debe seguir siendo partícipe activo de todas las medidas sanitarias establecidas en la lucha contra la pandemia.

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Fuente -> http://www.abc.com.py