el legado del maestro Quino

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Despertando el razonamiento critico

La constante insubordinación de Mafalda y sus preguntas a menudo impertinentes dejan boquiabiertos a sus amigos y en particular a sus padres de clase media.

En su prefacio a la edición del 10 aniversario de Mafalda, Umberto Eco hace notar que, en cuanto es una niña, tiene el privilegio de la inocencia de la infancia, lo cual le permite cuestionar el mundo y a los adultos sobre cómo han abandonado su capacidad para reflexionar e imaginar.

Mafalda nos hace cuestionar lo que damos por hecho y, de manera conmovedora, comparte su insatisfacción con lo que llama el desastroso estado del mundo.

Usando la sátira, Quino nos deja con preguntas abiertas, provocadoras y frecuentemente desoladoras en las que Mafalda se pregunta por qué el razonamiento y el sentido común son tan difíciles de encontrar.

Al hacerlo, Mafalda nos indica que ser racional no se limita, como muchos solemos creer, a ser interesados y calculadores. Nos dice que la razón no se opone a la emoción y a la afectividad, y que hay otras formas de racionalidad que fomentan las relaciones con los demás.

Esto concuerda con el objetivo general de los investigadores críticos que buscan desvelar los mecanismos de dominación y explotación que controlan, no sólo nuestras sociedades, sino también, y de manera crucial, la producción del conocimiento.

A través del razonamiento crítico, como individuos y como grupo, podemos imaginar alternativas para no vivir bajo el yugo de las instituciones.

 

Fomentando relaciones éticas con los demás

La capacidad de cuestionar el mundo y la sociedad a través del razonamiento crítico está presente en muchos dibujos de Quino referidos a cómo nos relacionamos unas con otros: son relaciones a menudo raras, problemáticas, enmarañadas y desequilibradas, pero al final eso es lo que las hace inconfundiblemente humanas.

Quino a menudo enfatiza en la necesidad profundamente humana de conectarnos con otros cuerpos, de desarrollar empatía y cuidados hacia los otros, o simplemente reconocer una cara familiar en medio de una multitud anónima.

Siguiendo los pasos de fenomenólogos como Michel Henry o Emmanuel Levinas, esta necesidad de conectarnos (o, dicho con otras palabras, esta ‘relacionalidad ética’) es lo que crea un lazo virtuoso y ético entre los seres humanos, o, según las palabras de Paul Ricoeur, es lo que nos hace “buscar una vida buena, con y para los demás en instituciones justas”.

Tal vez sea por eso por lo que el que fuera editor de Quino toda su vida, Daniel Divinski, tuiteó que “toda la gente buena en el país y en el mundo, lo llorará”

Desencadenando la resistencia

Los dibujos satíricos y las caricaturas tienen una larga historia de fomento de la crítica social y despertar movimientos activistas. Para mí es uno de los legados de Quino más importantes.

Cuando dejé mi casa y me mudé al otro lado del mundo para estudiar filosofía, me traje conmigo el libro ¡A mí no me grite! que había encontrado de niña en el escritorio de mi padre.

Fiel a esta tradición de crítica social, en una de sus últimas apariciones públicas, Quino levantó una pancarta que decía “Je suis Charlie”, rememorando el ataque a la revista satírica Charlie Hebdo en 2015.

Mafalda y sus otros personajes nos hacen reflexionar sobre problemas sociales que siguen siendo actuales (la condición femenina, la energía nuclear, la corrupción política, la superpoblación, el capitalismo, las dictaduras y muchos otros). Su sentido del humor, sutil y afilado, sigue hablándole a gente de todo el mundo, y sigue siendo una insistente llamada a que opongamos resistencia a lo que nos oprime y trabajemos para mejorar nuestra condición humana compartida mientras Quino descansa en paz, y nos sigue inspirando.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es