El Gobierno y los grupos rebeldes abren la puerta a paz definitiva en Sudán – Mundo

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YUBA. El Gobierno de Jartum y los principales grupos armados del país, integrados en el Frente Revolucionario de Sudán, rubricaron hoy un acuerdo de paz definitivo en Yuba, abriendo la puerta a la resolución de conflictos enquistados desde hace décadas en varias regiones del país africano.

03 de octubre de 2020 – 11:14

El acuerdo firmado hoy en la capital de Sudán del Sur, donde se han desarrollado las negociaciones en el último año, confirma el preliminar sellado el pasado 31 de agosto y al que está previsto que se sumen más adelante otras facciones rebeldes.

La firma tuvo lugar en una gran ceremonia en la plaza de la Libertad de Yuba, donde sonaba música tradicional y ondeaban banderas de Sudán, Sudán del Sur y de los grupos armados, y por la que pasaron delegaciones de varios países africanos y árabes que fueron testigos de este momento calificado de “histórico”.

Una gran ceremonia

La ceremonia, celebrada bajo una intensa lluvia, dio comienzo con varias horas de retraso y un rezo interreligioso por la paz: versos del Corán seguidos de una oración cristiana.

La población cristiana de Sudán y otras minorías étnicas y religiosas fueron perseguida por al régimen del dictador Omar Al Bashir (1989-2019), que impuso una versión rígida del islam y trató de islamizar y arabizar todo el país.

La firma tuvo lugar bajo una carpa en la plaza, en la que se sentaron la delegación gubernamental, los representantes de los movimientos armados y de varios países y organismos africanos y árabes, que fueron firmando los documentos de forma consecutiva.

El principal firmante en nombre de la parte gubernamental fue el vicepresidente del Consejo Soberano de Sudán, el general Mohamed Hamdan Dagalo (alias Hemedti), mientras que el presidente de dicho órgano, el general Abdefatah al Burhan, lo hizo como garante.

El Consejo Soberano es el máximo órgano de gobierno de Sudán desde el comienzo del periodo de transición, en julio de 2019, tras el derrocamiento de Al Bashir, en abril de ese mismo año, y uno de sus objetivos declarados es pacificar las zonas conflictivas del país.

Los retos del proceso de paz

Por su parte, el primer ministro del Gobierno transitorio, Abdallá Hamdok, destacó que el acuerdo “no es un tratado para repartirse el poder sino un pacto para intercambiar las armas por el desarrollo” en las zonas de Darfur, Kordofán del Sur y Nilo Azul, las más afectadas por los conflictos.

Por ello, “el gran reto para que esta paz tenga éxito es responder a la cuestión de la economía y del sustento de los ciudadanos”, agregó Hamdok.

Además instó a la dos facciones más destacadas que no se han sumado al acuerdo a que lo hagan.

Más de diez movimientos armados rubricaron hoy el documento y entre ellos estaba Minni Arco Manaui, líder de una de las ramas del Movimiento de Liberación de Sudán (MLS), mientras que el ala encabezada por Abdel Wahid Nur no ha tomado parte en las negociaciones.

“Este acuerdo de paz debe ser una estación acogedora para todas las partes y grupos de Sudán”, afirmó Manaui en un breve discurso tras la firma.

Además consideró que para completar “un proceso de transición exitoso hay que establecer un mecanismo de diálogo constructivo entre los integrantes del pueblo sudanés”.

Un acuerdo con muchos capítulos

Sudán ya quedó dividido en dos, cuando Sudán del Sur se independizó en 2011, tras años de guerra entre los rebeldes sureños y el régimen de Jartum, y todavía hay comunidades sudanesas que no han visto sus reivindicaciones cumplidas, además de los millones de desplazados que no han podido regresar a sus hogares.

El acuerdo de paz incluye múltiples cuestiones y varias regiones, en primer lugar Darfur, escenario de una guerra entre 2003 y 2008, que dejó más de 300.000 muertos, según la ONU.

También están las zonas de Kordofán del Sur y Nilo Azul, la cual adquirirá una cierta autonomía gracias al acuerdo de hoy, que plantea la vuelta al modelo federal, con más prerrogativas fiscales para las regiones, que estarán representadas en los órganos de gobierno transitorios.

Asimismo, contempla el reconocimiento de los derechos ancestrales de las tribus y minorías étnicas, y del derecho de las comunidades a regresar a sus tierras ocupadas o usurpadas por Al Bashir, que se haga justicia transicional y la integración de los grupos armados en las fuerzas regulares.

Fuente -> http://www.abc.com.py