El día en que el folclore y el rock se dieron la mano

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Era, probablemente, 1994. Un concierto de varios artistas en la Plaza de la Democracia de Asunción, en homenaje al gran músico Agustín Barboza (ya fallecido, autor de la música de Mi patria soñada, entre otras grandes canciones). Había folclore, rock, nuevo cancionero, incluso jazz, pero cada uno iba por su lado, sin mezclar los tantos. Cuando le tocó subir al escenario al grupo roquero Krizhia, su líder, el joven y melenudo guitarrista Rolando Chaparro, anunció que iba a interpretar una versión especial de la guarania Reservista purahéi (letra de Félix Fernández, música de Barboza) en homenaje al maestro. Se vieron gestos de alarma en los rostros de los asistentes, varios de ellos considerados próceres del folclore paraguayo. La guitarra eléctrica de Rolando inició con estridentes sones la melodía tan característica, en versión instrumental, pero con un innovador estilo de blues, que se enriquecía con cada golpe de rasgueo, con cada arreglo, con cada disonancia. Las caras de los folcloristas más tradicionales eran para alquilar balcones. No podían concebir tamaño sacrilegio contra el patrimonio histórico folclórico musical. Todos buscaron la reacción del maestro Barboza, seguros de que iba a desaprobar tamaña afrenta a su obra, pero llamativamente el rostro de don Agustín se veía radiante, iluminado, con una sonrisa amplia, mientras seguía atentamente la evolución de ese inusual concierto. Cuando Rolando y sus compañeros terminaron la interpretación con un fuerte golpe sonoro en la guitarra, ante tímidos aplausos, el maestro Barboza se levantó de su sitio de honor, buscó la escalera y subió al escenario a estrecharse en un largo abrazo con Rolando. Entonces sí, desde el público llegó estruendosa la ovación. La bendición había sido dada. El mito había sido derrotado. RENOVANDO EL CANCIONERO Ahora todo eso parece absolutamente normal, pero en esos tiempos mezclar rock o blues con una polca o una guarania era considerado un crimen de lesa musicalidad. Aunque se hicieron algunos experimentos anteriores, la versión blusera de Reservista purahéi fue un parteaguas que no solo se atrevió a derribar prejuicios, sino que atrajo a toda una corriente de nuevos seguidores y contribuyó a refundar el folclore, despertando el interés de los jóvenes, que por entonces le daban la espalda. Tras el concierto en la Plaza de la Democracia, el propio Barboza animó a Rolando a grabar el tema. Así lo hicieron en el disco Pasaje al más acá, de Krizhia, editado en 1997, con la voz de don Agustín como introducción, recitando una estrofa de los versos de Félix Fernández. Para que no queden dudas de su apoyo. Era Barboza, nada más y nada menos. El que fuera cantante de la legendaria Orquesta Ortiz Guerrero, dirigida por el maestro José Asunción Flores. El que formó un trío junto a Félix Pérez Cardozo y Eulogio Cardozo. El que integró aquel histórico conjunto Los Guaireños, con Luis Alberto del Paraná, Digno García y Humberto Barúa para recorrer gran parte del mundo llevando música paraguaya y que después formó el también legendario Trío Los Paraguayos, con Paraná y García. La versión de Chaparro tuvo un efecto revolucionario en lo cultural. En julio de 1998 pude reunir a don Agustín Barboza y a Rolando en un reportaje para la revista VIDA de Última Hora, con el título: “El folclore y el rock se dan la mano”. Fue en la casa de don Agustín, sobre la calle Primera. Rolando llegó con su guitarra eléctrica y Barboza apareció con su vieja guitarra clásica. Todo un símbolo. Rescato algunos párrafos del diálogo que mantuvieron: Agustín Barboza: –A mí me parece lógico que el folclore haya caído en crisis. Un músico, un artista, surge y crea su arte cuando encuentra paz alrededor. Paz en todo sentido. En lo político, en lo familiar. Pero nuestro país ha vivido largas décadas de dictadura, en que la cultura se ha estancado, se ha reprimido. Por eso ahora, en esta nueva era democrática, empieza a renacer la creación. A pesar de toda la confusión política que existe, el arte está resurgiendo y está cumpliendo la importante función de dinamizar la política y la vida de la sociedad, de ayudar a reflexionar. Rolando Chaparro: –Sí, durante la dictadura hubo mucho encierro. No solo a nivel cultural. Hubo represión política, represión social, y eso repercutió en la cultura. A pesar de todo, hubo creación, pero las propuestas nuevas no eran bien vistas, porque sugerían apertura, romper con el dogmatismo. Por eso los intentos de renovación eran truncados. Hubo creadores como Maneco Galeano, como Oscar Nelson Safuán, que intentaron hacer cosas nuevas. Y más adelante, un dicho clave del maestro. Agustín Barboza: –Yo soy optimista. Creo que el cambio está en manos de la nueva generación. Veo que hay muchos talentos. Además, ahora hay medios para capacitarse. Veo que un músico joven como Rolando Chaparro, que viene del rock, tiene una actitud muy respetuosa y patriótica hacia la música folclórica, para hacer una versión moderna. Hay que darles todo el apoyo. UNA BRILLANTE TRAYECTORIA En este momento en que el guitarrista Rolando Chaparro atraviesa un difícil momento de salud y sus familiares deben recurrir a la solidaridad pública para costear el tratamiento médico, es importante rescatar historias como estas, junto al reconocimiento de uno de los fundadores del folclore paraguayo. El aporte de Rolando es inmenso. Aparte de ser uno de los más talentosos guitarristas, referente esencial del rock paraguayo y de haber sentado las bases para dinamizar al folclore para una nueva generación, un dedicado promotor de toda actividad cultural, es además un ser humano generoso, sensible ante las injusticias, luchador por la libertad y la equidad. Su entrega profunda e intensa a la labor creativa le ha cobrado varias veces un costo alto en su salud. Vivir de su trabajo artístico en Paraguay no ha sido fácil y ha resultado mucho más complicado en la pandemia. Como bien dice en un posteo en Facebook la gestora cultural Techi Cusmanich Renaut: “La trayectoria y la valía de Rolando son indiscutibles, y si hoy requiere de nuestra ayuda y solidaridad, allí estaremos, como siempre. Lo lamentable es que sigan sucediendo este tipo de situaciones. ¿Hasta cuándo? Por qué los artistas, y en este caso en particular, los músicos, deben recurrir a la solidaridad para cubrir necesidades que desde el Estado o las entidades de gestión colectiva deberían estar cubiertas. Es tiempo difícil, la pandemia ha causado estragos, pero este paro podría habernos servido para organizarnos y exigir el cumplimiento de nuestros derechos. Rolando no está desamparado, porque existe gente sensible y solidaria que ayudará a su pronta recuperación, pero pensemos en la cantidad de artistas desamparados que requieren de asistencia social y de salud. El futuro es hoy y la necesidad apremia”. De eso se trata. Mucha fuerza para Rolando.

Fuente -> http://www.ultimahora.com