El debate sobre educación que no lidera el MEC

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Claro, las preocupaciones económicas también, al cesar las actividades debido a la cuarentena sanitaria y por los miles de despidos que se registraron. Pero hasta este aspecto de la realidad nacional parece más contenido y mejor sobrellevado que la educación en Paraguay. Para muchos padres, maestros, directores de escuelas y colegios, chicos de secundaria y universitarios, el 2020 pasará a registrarse como un año perdido en materia educativa. No tanto por la intempestiva necesidad que experimentaron todos de tener que sobrellevar clases virtuales con base en mallas curriculares de clases presenciales, sino porque quedan dos meses para cerrar este infortunado año sin que se haya avanzado siquiera en el gran debate y llegado, tras amplia participación, a un acuerdo sobre qué modelo educativo es por el que debe apostar el Paraguay de hoy con perspectiva de futuro. Mientras perdimos valioso tiempo tratando de tapar las múltiples limitaciones de un sistema educativo precario, y de un ministro con esas mismas dificultades, pasaron volando los días, meses, y cerrará el año sin haberse instalado al menos una mesa virtual de ciudadanos reconocidos que puedan aportar en este campo. Tampoco vimos que este haya sido un tema central para los partidos políticos, ni para el Congreso, como para armar una agenda, poner a pensar a sus mejores partidarios y realizar propuestas. Los tomadores de decisión no le han prestado la relevancia al asunto como para colocarlo al nivel de causa nacional. Dirán que la pandemia les impidió, que no podían reunirse, como si no hubiera opciones para trasladar cualquier iniciativa al espacio virtual. ¿Acaso las reuniones, conferencias y clases no transcurren hoy a través de teleconferencias o videollamadas? En los últimos meses he visto diversas convocatorias para debatir sobre educación. Ayer, por ejemplo, comenzó la Semana Social Paraguaya, que durará hasta mañana y adivinen cuál es el tema de debate: “Educación de calidad para la transformación social”. Los organizadores convocaron a varios referentes para analizar la situación y plantear ideas sobre lo que hay que hacer. El MEC dice estar embarcado en el “Diseño de una estrategia de Transformación Educativa” que no ha captado el acompañamiento, la participación, ni siquiera la curiosidad ciudadana. No ayuda la actitud del ministro, que está siempre a la defensiva, se autoelogia con frecuencia, se expresa como si todo se estuviera haciendo bien, que solo él tiene claro lo que debe hacerse, y quienes lo cuestionan pasan a ser enemigos políticos. Cero autocrítica.No avanzamos en la mirada a largo plazo, ni resolvimos bien las dificultades urgentes que emergieron multiplicadas por la pandemia de coronavirus. Si hubiese funcionado una mesa de contingencia en el ámbito educativo, no solo para atender las urgencias sino para trabajar con todos los estamentos y cerrar el año con al menos 10 ideas claras de transformación de la educación en el país, no estaríamos a esta altura del año con tanta desesperanza, vacío y sensación de que hemos dejado pasar un valioso tiempo. O desaprovechado una gran oportunidad para barajar todo de nuevo y comenzar con otras luces el 2021, con aprendizajes adquiridos en plena pandemia y con un liderazgo más proactivo del MEC.Existe una inmensa necesidad de hablar, discutir y buscar lo mejor para nuestros niños y jóvenes. Este ímpetu está siendo canalizado por diversas entidades del sector privado, pero ignorado por el MEC. Del valor que una sociedad otorga a la educación depende que haya salud, trabajo, seguridad, bienestar, justicia y, sobre todo, futuro promisorio. Transmitir esto no parece ser una prioridad en el Gobierno.

Fuente -> http://www.ultimahora.com