El carbono, la base de la vida

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En estado puro y dependiendo de cómo estén dispuestos sus átomos, este elemento puede formar tanto el mineral más duro que se encuentra en la naturaleza, el diamante, como uno de los más blandos, el grafito. Organizados en hexágonos y formando láminas, los átomos de carbono dan lugar al grafeno, un material del que todo el mundo ha oído hablar por sus “increíbles” propiedades mecánicas y eléctricas: es un material transparente, extremadamente duro pero flexible, elástico y ligero, con conductividad térmica y eléctrica alta, se calienta poco al conducir los electrones (menor efecto Joule), y tiene capacidad de autorreparación.

 

El elemento base de la vida

Pero, por si esto fuera poco, el carbono es el elemento en el que está fundamentada la vida.

Las propiedades químicas del carbono le permiten a este elemento unirse con una gran cantidad de átomos distintos para formar moléculas enormes y complejas. De hecho, la química del carbono es tan variada que es capaz de formar más compuestos químicos que el resto de los elementos de la tabla periódica juntos. Por eso no es de extrañar que exista la química orgánica, también llamada química del carbono, una rama esta ciencia que se dedica a estudiar solo los compuestos que forma el carbono.

Se consideran compuestos orgánicos aquellos que contienen carbono e hidrógeno, y otros elementos, siendo los más comunes el oxígeno, nitrógeno, azufre y los halógenos. Entre los grandes tipos de compuestos orgánicos en los que se fundamenta la vida están los carbohidratos, los lípidos, las proteínas y los ácidos nucleicos. La molécula orgánica más sencilla que existe es el metano. 

Fuente -> https://www.muyinteresante.es