Covid-19 y mortalidad: excesos, defectos y controversias

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Aquí radica el quid de la cuestión. Porque a veces la información ha sido, o es, escasa o inexistente. Esto dificulta poder asignar el fallecimiento a la enfermedad. No es lo mismo morir “con” covid-19 que morir “por” covid-19. Y se pueden dar las dos circunstancias, máxime en una enfermedad con mayor afectación en personas vulnerables que, previamente a padecerla, ya tenían una mayor probabilidad de fallecer que otras personas.

A partir de la RENAVE el Ministerio de Sanidad y el CNE proporcionan el número de fallecidos diarios por covid-19 por fecha de defunción, incluyendo, además, el acceso al sistema MoMo, que analiza los excesos de mortalidad por todas las causas (que fue creado para analizar los efectos de las olas de calor).

El segundo sistema es el documentado mediante el certificado médico de defunción (CMD). En él, cuando alguien fallece, un médico, con la información clínica de la que dispone, registra, entre otros datos, la causa de la defunción. Su finalidad principal es documentar el fallecimiento y permitir el entierro de la persona fallecida. Se remite al Registro Civil correspondiente, y allí se anotará el fallecimiento a efectos legales.

Junto con el CMD se rellena también el Boletín Estadístico de Defunción (BED). En él se recogen las causas de la defunción, distinguiendo entre: causa inmediata, causa antecedente o intermedia (enfermedad o lesión, si la hay, que haya contribuido a la inmediata) y causa inicial o fundamental. Es responsabilidad del Instituto Nacional de Estadística (INE), que tiene convenios con las Comunidades Autónomas para que en ellas se codifiquen las causas de defunción en cada BED y se seleccione la llamada “causa básica de defunción”. Esa es la que figurará en las “estadísticas de defunciones según la causa de muerte”.

Para la covid-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó, en abril de 2020, la Guía para la codificación de la covid-19 como causa de muerte. En ella se establecían dos códigos “de emergencia”: el “U07.1 COVID-19, virus identificado”, que se asigna al diagnóstico confirmado mediante prueba de laboratorio, y el “U07.2 COVID-19, virus no identificado” asignado cuando existe diagnóstico clínico o epidemiológico pero la confirmación de laboratorio no es concluyente o no está disponible.

Es importante esta distinción, ya que en el caso del código U07.2, existe una probabilidad no desdeñable de que pueda incluir fallecimientos que se hubieran producido igualmente sin la existencia de la COVID, o incluya casos incluso con pruebas de laboratorio con resultado negativo y clínica inespecífica. Esto puede originar una sobreestimación de fallecimientos atribuidos a esta causa.

Con ello, el INE proporciona dos análisis:

La estimación del número de defunciones semanales durante el brote de covid-19 (estadística experimental) que, básicamente, provienen de los registros civiles, sin distinguir causas.
Las causas de muerte que han ido siendo codificadas, y de las que se han publicado recientemente las acaecidas durante los primeros meses de la pandemia (enero 2020-mayo 2020).

Fuente -> https://www.muyinteresante.es