Cosas buenas que podemos aprender tras el coronavirus

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  Ciudades más humanas

A mucha gente le está sucediendo que, en estos últimos días, ha hablado más con sus vecinos que nunca. Hemos pasado de ser desconocidos que se cruzan en la escalera a interesarnos mutuamente por la salud, a charlar un rato todas las tardes desde nuestra ventana después de aplaudir, a sabernos incluso nuestros nombres. Quizá uno de esos buenos propósitos para cuando salgamos de esta crisis sea recuperar esas redes de vecindad, empezar a ayudarnos unos a otros y hacer que nuestros barrios y ciudades sean un poco más amigables.

Y, continuando con las ciudades, quizás es hora de repensar la planificación urbana y el uso de los espacios: ¿no sería fantástico que todos pudiéramos ver, al menos, un árbol desde nuestras ventanas? En estas semanas de confinamiento también echamos de menos la naturaleza: quizás una de las primeras cosas que hagas en cuanto se pueda sea acudir a un parque… ¿a qué distancia tienes el más cercano a tu casa?

Existe una propuesta de planificación urbana que se llama “la ciudad de los quince minutos”: la idea es que todas las personas puedan encontrar, a un distancia máxima de quince minutos andando o en bicicleta, todo lo necesario para vivir: tiendas y supermercados, centro de trabajo, asistencia médica, escuelas y parques. El objetivo es hacer de las ciudades entornos mucho más amigables y saludables. Suena bien, ¿verdad?

 

Démosle un respiro al planeta

No paran de circular vídeos y fotos de animales recuperando espacios perdidos que el hombre les había arrebatado. A consecuencia de las limitaciones de tráfico, la contaminación en las ciudades también ha descendido a niveles históricos (en Barcelona y Madrid, por primera vez en mucho tiempo, las concentraciones de los principales contaminantes se encuentran por debajo de los límites que marca la Organización Mundial de la Salud), el tráfico aéreo ha caído en picado y también la contaminación y las emisiones de gases con efecto invernadero asociadas al mismo.

Sin embargo, todo esto no dejará de ser un hecho aislado si, cuando se levanten las restricciones, volvemos a esa antigua normalidad. La crisis del coronavirus no será nada en comparación con el desastre climático, y el planeta no para de enviarnos avisos: estamos llevando a la Tierra hasta su punto de no retorno, pero también estamos a tiempo de detenerlo. En estas semanas hemos aprendido que somos capaces de enormes sacrificios para protegernos como especie, y las renuncias que debemos hacer para mitigar el cambio climático no serían tan grandes como las que estamos haciendo ahora mismo. De hecho, son oportunidades para vivir mejor y de una manera más saludable.

Esta misma semana se ha creado la Alianza Europea para una Recuperación Verde, en la que participan representantes políticos, directivos de empresas y diversas organizaciones que piden a la Unión Europea que la lucha contra el cambio climático sea el pilar de la estrategia en la recuperación económica, y que las inversiones masivas que se realicen vayan orientadas a crear empleo verde, transformar el sector agroalimentario y mejorar el estilo de vida de los ciudadanos.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es