Corte homenajea a Serafina Dávalos, la primera mujer abogada de Paraguay

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En homenaje a su legado y a la culminación de la campaña Octubre Rosa, el salón auditorio del Palacio de Justicia llevará su nombre. La sala de la máxima sede judicial también llevará una imagen de la luchadora social. La historiadora Ana Barreto la define como una auténtica hija de la posguerra de la Triple Alianza, por su férrea lucha por la educación como el único camino hacia la independencia de las mujeres. Serafina nació en la década de 1880. “Con todo lo que conlleva eso, un país arruinado en todo, en lo económico, con inestabilidad política, el trauma emocional que significó la contienda bélica y la catástrofe en términos poblacionales”, narra Barreto. Serafina Dávalos comparte un perfil similar con otras paraguayas que en aquel tiempo se convirtieron en las primeras profesionales liberales en Paraguay. Al respecto, la investigadora destaca como un hecho influyente que su crecimiento se diera en el entorno de una familia del interior (fuera de la presión social del matrimonio o del deber femenino), donde los padres estimulaban la formación de sus hijas. Nota relacionada: Nadie sabe dónde están los restos de la líder feminista Serafina Dávalos “Creo que en el caso de todas las mujeres profesionales, como Serafina con el Derecho, sus familias fueron muy importantes”, reflexiona Barreto. Serafina llegó a Asunción proveniente de la antigua Ajos (hoy Coronel Oviedo), justamente para continuar con sus estudios y coincidió con otras mujeres de su misma generación y con sus mismos ideales. “Muchas mujeres, niñas, adolescentes, que pretendían formarse más allá de la escuela, y ejercer una profesión por sí mismas, se inclinaban al magisterio (a la docencia)”, cuenta la historiadora. Serafina formó parte de la fundación de la Escuela Normal de Maestras junto a otras educadoras y bajo el liderazgo de Adela Speratti, otra influyente docente que se encargó de formar a generaciones de maestros en el país. De esa forma, Serafina Dávalos se convirtió en una de las primeras “maestras normalistas” del Paraguay y ya teniendo ese perfil egresó como bachiller del Colegio Nacional de la Capital, algo inusual para las mujeres que ya eran maestras. “Muchas anhelaban hacer carrera como docentes”, cuenta Barreto. Sin embargo, señala que Serafina decidió profundizar su educación, por lo que ingresó a la Universidad Nacional. También puede leer: Serafina Dávalos: El trágico fin de la gran luchadora feminista paraguaya En ese sentido, señala que, si bien el magisterio era una plataforma de intercambio de pensamiento, desarrollo de ideas y opiniones intelectuales para las mujeres, Serafina incursionó en el campo del Derecho. Durante su formación, ella fue tomando conciencia sobre el rol o papel y los vacíos legales, de conocimiento o de trabajo que encerraba en ese tiempo el ser mujer. “La motivación de Serafina parte de la idea de igualdad entre varones y mujeres como fundante en el ‘progreso’ de la humanidad. Es imposible, para ella, que la humanidad progrese con mujeres analfabetas funcionales, para quienes apenas basta saber leer, escribir, sacar cuentas y hacerse adeptas a novelitas de amor”, menciona Barreto. Uno de sus principales pensamiento era que: “Si una mujer no puede acceder a las instancias de un varón, la humanidad quedará estancada”. Siendo estudiante de Derecho, Serafina fundó la Escuela Mercantil de Niñas en 1904, para que las mujeres instruidas puedan ser formadas para ocupar lugares administrativos, en espacios donde solo existían varones. La Escuela Mercantil de Niñas empezó con cerca de 50 alumnas y cuando se convirtió en la Escuela de Comercio (para ambos sexos) eran un poco más de 100. En el álbum gráfico de 1911, todas las señoritas que integran espacios administrativos en bancos, aduanas, correos, casas comerciales, fueron egresadas de esa escuela. Le puede interesar: Casona de un ícono feminista se cae a pedazos y reclama su restauración Barreto también recuerda que ese mismo año, 1904, también integró la comisión propaz, que redacta una petición para el alto al fuego de la revolución. Una vez que se convirtió en abogada, Serafina integró el Supremo Tribunal de Justicia, donde se accedía bajo postulación y recomendación de reconocidos doctores del Derecho. Cuando participó en el Congreso Femenino Internacional celebrado en Buenos Aires en 1910, coincidentemente con el centenario de la Revolución de Mayo de 1810, Serafina es reconocida por su capacidad y su lucha por la igualdad de las mujeres. “Como una abogada de claras y firmes ideas sobre el feminismo y que, además, integra la más alta instancia judicial de su país. La idea de Serafina sobre la independencia de las mujeres se fue afianzando en esos años cada vez más”, afirma. También señala que una prueba de lo influyente que debió para las mujeres de la época, es que en el seno del magisterio nació el Movimiento Feminista Paraguayo. Por último, Barreto menciona que Serafina Dávalos supo brillar alrededor de connotados intelectuales. “Rafael Barrett la recuerda como activa participante del círculo llamado La Colmena, integrado por Ignacio A. Pane, Viriato Díaz Pérez, Juan E. O’Leary, entre otros”.

Fuente -> http://www.ultimahora.com