Consejos para aprobar el carnet de conducir a la primera

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José Manuel González Torres

Ser propietario de un carnet de conducir va mucho más allá del papeleo y la tarjeta de plástico con nuestra foto. Es libertad, independencia, madurez y, sobre todo, oportunidades. También es el primer reto crucial que superan los jóvenes con la mayoría de edad, en el que se juegan su tiempo pero también dinero. Si eres de los que no tomaron ese camino entonces, nunca es tarde para convertirse en conductor y disfrutar de sus ventajas. Seas el alumno que seas, es lógico que el miedo, los nervios y la incertidumbre se ciernan sobre ti durante este proceso. El examen teórico es cosa nuestra, y solo nuestra. Sin embargo, el examen práctico implica conocimientos, habilidades, entorno y al examinador. La suerte juega un papel importante en esta fase pero, si has subido en el momento adecuado, todo saldrá natural y salvarás los obstáculos como harías durante un día de práctica. La paciencia es esencial y según Fomaster, Asociación Profesional de Empresas Formadoras en Logística, Transporte y Seguridad Vial, es el fallo más común. En Marruecos se utiliza mucho la frase “prisa mata amigo” para tomarse el tiempo necesario y este será nuestro primer consejo para aprobar el carnet de conducir a la primera.

Según Fomaster solo un 27% de los alumnos aprueban la parte de circulación abierta a la primera. Este ratio es extremadamente bajo, más aún si lo comparamos con el de la teoría (44,7%), que tampoco es lo alto que debería ser. Está claro que llevamos mejor la parte del estudio pero desde la asociación nos advierten de que no se está interiorizando el temario, tan solo se está memorizando. Los alumnos utilizan la misma estrategia que usarían en un examen de geografía de primero de la ESO, uniendo enunciados a las respuestas sin entender el porqué de estas. Este primer error se arrastra hasta la circulación, donde las normas de tráfico son solo uno de los aspectos a tener en cuenta.

Tal como comentan desde la asociación, la cantidad de suspensos es tan alto que realizamos más de un millón y medio de exámenes, cuando deberían ser un millón. Los repetidores vuelven a subir, los tiempos de espera se alargan y los nervios se acrecientan.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es