Cómo sobrevivir a los inevitables rebrotes de COVID-19

0
61

Unificar normativa: simple y para todo el país

La coordinación centralizada a nivel estatal es fundamental, para evitar mensajes e interpretaciones equívocos. No debe haber disparidad de criterios entre comunidades autónomas.

Hay que intensificar la identificación de casos positivos y proceder a su aislamiento y control médico. Por otro lado, hay que identificar a los contactos de riesgo, ponerlos en cuarentena y excluir el diagnóstico tan pronto como sea posible.

Facilitar test diagnósticos

Es una prioridad disponer de pruebas rápidas de screening para antígeno y anticuerpos del SARS-CoV-2. De forma ideal, esos test deberían poderse hacer en saliva y proporcionar el resultado en 10-15 minutos. Además, deberían estar a la venta en farmacias y poder hacerse por el propio paciente en caso de sospecha, tantas veces como fuera conveniente. Para evitar la dependencia de otros países y fiascos con compras de mala calidad, hay que ayudar a las empresas españolas de diagnóstico comprometidas en esta labor.

Un estudio de 37 personas con PCR+ pero asintomáticas ha revelado que casi todos los infectados desarrollan anticuerpos a las 2-3 semanas. Estudios en macacos han demostrado que se trata de inmunidad que protege de la reinfección. Sin embargo, a los 2-3 meses se reducen los títulos de anticuerpos y no se detectan en un 20% de los casos asintomáticos. Aunque eso no significa que desaparezca la protección, hay que confirmar si esos anticuerpos pueden evitar un nuevo contagio a más largo plazo (por ejemplo, al cabo de 2-3 años). Es posible que la protección disminuya con el tiempo, pero evite que se produzcan formas graves de COVID-19.

Impulsar la investigación española de antivirales

Este momento de crisis nos debe unir. Es un buen momento para el proteccionismo bueno. Hay que apoyar las iniciativas de nuestros compatriotas comprometidos con que salgamos adelante. Es del máximo interés financiar becas y ayudas a grupos de investigación y empresas españolas que desarrollan antivirales e inmunomoduladores, explorando nuevos fármacos, formas en aerosol, antivirales de liberación retardada, etc), tanto para el tratamiento como para la prevención. Como reza el tópico que los anglosajones dicen de los españoles: “somos un país con personas bien formadas y con ingenio, pero nos falta constancia y organización. Por eso, los españoles son valorados y triunfan sobre todo en el extranjero…”.

En ausencia de una vacuna que confiera protección inmune, se están desarrollando antivirales de acción prolongada que pudieran actuar como “vacunas químicas”. Siguiendo el modelo de la profilaxis pre-exposición (PreP) que se utiliza para prevenir el contagio del VIH, una alternativa atractiva para protegerse del coronavirus mientras no aparezca la vacuna protectora inmune podría ser la administración de antivirales de liberación prolongada.

De este modo, un grupo americano acaba de describir nanoformulaciones de cabotegravir, un antirretroviral que solo requiere una administración anual. Imaginemos que pudiera obtenerse una formulación equivalente para remdesivir u otro antiviral eficaz frente al SARS-CoV-2. En espera de una vacuna inmune, estos ‘antivirales depot’ podrían permitir la protección de las poblaciones más vulnerables frente a COVID-19.

Vicente Soriano. Facultad de Ciencias de la Salud & Centro Médico, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Fuente -> https://www.muyinteresante.es