Cómo reducir el estrés con pequeñas alegrías cotidianas – Estilo de vida

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Un picnic junto al lago o una corta excursión de senderismo: Las citas o los paseos de fin de semana no tienen por qué ser algo costoso.

14 de octubre de 2020 – 03:30

El día de las alegrías simples, que siempre cae el primer sábado de octubre, gira exactamente en torno a eso. Lo que se busca es hacer algo lindo, que no cueste nada o, a lo sumo, poco dinero. ¿Suena imposible? Pues no lo es.

La psicóloga Judith Mangelsdorf afirma que justamente las pequeñas cosas de la vida cotidiana suelen ser subestimadas. “Al disfrutar conscientemente de pequeños placeres, como saborear un café al sol, uno logra mucha calidad de vida”, agrega.

Mangelsdorf, directora de la Sociedad Alemana de Psicología Positiva (DGPP por sus siglas en alemán), se muestra convencida de que es importante hacer una pausa y planear conscientemente el momento. Ya sea con esa taza de café, un corto paseo por el parque o leer unas cuantas páginas.

La psicóloga agrega que, para ser felices, necesitamos sobre todo un acercamiento consciente a las alegrías de la vida.

DISFRUTAR A CONSCIENCIA Y NO SOLAMENTE ENOJARSE

Un camino para poder influir en la propia sensación de felicidad es entrenar nuestra percepción, explica el autor y científico Stefan Klein. Y agrega que la consciencia se vuelve una palabra clave, que desempeña un papel importante especialmente en las religiones orientales.

“Deberíamos prestar más atención a lo que hacemos, tomar más intensamente consciencia por ejemplo del gusto que tiene el café que justo estamos tomando, alegrarnos por las pequeñas cosas de la vida y no solamente enojarnos por los malos momentos”, manifiesta Klein.

Y apunta que si también podemos disfrutar a las alegrías más sencillas, esto tendrá un efecto decisivo sobre nuestra vida.

“Se podría decir: quien esté en condiciones de formar y disfrutar  pequeños placeres afronta la vida de otra manera”, apunta Mangelsdorf. Además, añade, justamente esto resulta de gran ayuda bajo gran estrés y presión en la vida cotidiana.

COCINAR UNO MISMO, EN LUGAR DEL RESTAURANTE

Para casi todas las experiencias costosas suele existir en general una alternativa económica y mayormente igual de divertida. Por ejemplo, puede ser igual de bonito organizar una cena en casa a la luz de las velas y no ir al restaurante.

En bibliotecas y librerías pueden hojearse de manera conjunta novelas sentimentales y leerse uno a otro en voz alta. Aunque, hay que admitirlo, esto es un poco más complicado en tiempos de coronavirus.

Y al finalizar el verano o en el otoño pueden recolectarse manzanas con los niños (y naturalmente también sin ellos) y cocinarlas directamente en casa. Esto no solamente es divertido, sino también sabroso y saludable.

Otro efecto positivo de una acción compartida de este tipo: nada tiene una influencia tan decisiva sobre nuestra felicidad como el vínculo con otros. Mangelsdorf aclara que esto ha sido demostrado por varios estudios en el campo de investigación de la psicología positiva.

TOMARSE TIEMPO PARA OTROS

¿Y por qué entonces no brindarle una pequeña alegría a otros? “Me tomaría a consciencia tiempo para el encuentro con otras personas que son importantes para mí”, apunta la psicóloga.

O, ¿cómo sería por ejemplo escribirle una carta a su hija o a un buen amigo? El franqueo cuesta poco dinero, mientras que la alegría por una carta escrita a mano es incalculable. O visitar a alguien a quien no se ha visto por mucho tiempo y sorprenderlo llevándole un pastel casero.

Pasar tiempo con otros se encuentra entre las más importantes pequeñas alegrías. De todas maneras, cómo llenamos el tiempo de modo que nos haga bien a nosotros y a nuestro entorno es algo muy personal. “La mejor manera de hacerlo depende de sus preferencias personales”, explica la psicóloga.

Mangelsdorf destaca que en nuestro mundo marcado por la aceleración y la digitalización todavía hay algo que uno puede obsequiarse en el día de las alegrías sencillas: “Tiempo libre y sin planes para uno mismo”.

Fuente -> http://www.abc.com.py