Cómo llevar al gato al veterinario y que no lo pase mal

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Texto: Mar Aguilar / Producción: Adriana Toca

Llevar a nuestras mascotas al veterinario puede ser un auténtico calvario. Se ponen nerviosas, recuerdan alguna experiencia desagradable que sucedió entre las cuatro paredes de la clínica, pueden querer pelearse con el resto de animales que esperan su turno para ser atendidos… Los motivos de la inquietud pueden ser variados y el resultado es el mismo: tanto tú como tu mascota pasáis un rato desagradable cada vez que toca hacerse un chequeo o ponerse la vacuna.

¿Tienes gato y te sientes totalmente identificado? ¿Estás a punto de llevar a tu cachorro por primera vez a la clínica para que le vacunen y quieres hacerlo bien? Te vamos a dar cuatro consejos de etólogo para que la experiencia de ir con el gato a la consulta veterinaria tanto por primera vez como en sucesivas ocasiones no sea dramática. ¡Apunta!

De camino al veterinario

–          Sin prisas

Es importante que el día que vayáis a ir al veterinario te lo tomes con calma, es decir, que metas al gato en el transportín con tiempo, sin forzar (por ejemplo, animándolo con un juguete, con un snack… si puede ser).

–          Asegúrate de que no hay mucho jaleo

Antes de salir de casa, llama a la clínica veterinaria para preguntar si hay mucha gente con sus mascotas esperando en la sala. Si te dicen que sí y te lo puedes permitir, ve en otro momento en el que el centro esté más tranquilo.

–          Cubre el transportín con una manta

Este gesto tan sencillo ayuda a muchos gatos a serenarse. Procura no darle golpes al transportín mientras lo transportas y llévalo cubierto durante todo el trayecto e incluso mientras esperáis a que os atiendan.

–          Llévate una toalla de casa

Además, si en casa tienes varios gatos, lo ideal es que te lleves una toalla. La explicación es que tendrá el olor de vuestro hogar y al meterla en el transportín, ayudará al gato a sentirse más tranquilo. También a que cuando llegue de la clínica los otros felinos lo reciban bien, pues tendrá el olor de la casa, no tanto de la clínica, aroma este que es desconocido para los animales que no han ido al veterinario.

Una vez en la consulta

–          Pon el transportín en alto

Cuando estés en la sala de espera, no dejes el transportín en el suelo. Si no hay sitio elevado donde ponerlo, colócatelo en el regazo.

–          Evita que esté mirando a otros animales

–          Asegúrate de que los perros no puedan acercarse al gato

Si la clínica no tiene sala de espera específica para gatos, evita todo lo que puedas que los canes se acerquen a olisquear el transportín o directamente a enfrentarse con tu gato.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es