Cómo afrontar la llegada de un hijo con discapacidad

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Cuando se está esperando y se está preparando la llegada de un bebé, lo habitual es desear que el niño o la niña vengan sanos y sin ningún problema de salud importante. Esto suele ser una de las preocupaciones continuas al inicio del embarazo y, en realidad, lo sigue siendo durante las 40 semanas completas de gestación, y es una idea que no se termina de ir definitivamente de la mente hasta que el niño nace.

La medicina ha avanzado muchísimo en este campo y, en comparación con años atrás, cuando el bebé tiene algún problema, es frecuente informar del diagnóstico a los padres cierto tiempo antes de que el niño o la niña nazca.

Cuando esto paso, este momento es muy duro y complicado para ellos porque todos los esquemas que tenían en su cabeza cambian de repente, y tienen que empezar a cambiar de actitud y asumir la verdadera realidad. Antes de usar el término discapacidad, digamos que van a tener que entender que su hijo va a tener diferentes capacidades de las que a priori se imaginaban.

Llegarán muchos miedos, sentimientos de rabia, ira, frustración, culpa, tristeza y la pregunta “¿por qué?” será la más repetida en las siguientes semanas y meses hasta que todo se normalice y se incorpore en el día a día.

Cada familia pondrá en marcha ciertas herramientas, fortalezas, habilidades y pensamientos muy concretos, para ir poco a poco comprendiendo la nueva situación y poder sacar de ello lo positivo. Siempre habrá variables personales que ayudarán o por el contrario puede haber otras que entorpezcan en el camino, eso es inevitable.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es