Científicos descubren que es posible usar un agujero negro para energía

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Este hallazgo se especula desde hace 50 años, por medio de teorías que sugirieron en los años 1969, como el del físico británico Roger Penrose y el físico Yakov Zeldovich.Penrose sugirió que la energía podría generarse al bajar un objeto a la ergosfera de un agujero negro, es decir, la capa externa del horizonte del agujero negro, donde el objeto tendría que moverse más rápido que la velocidad de la luz y una parte de él debería caer para generar energía en la segunda parte. Sin embargo, el físico aseguró que solo una civilización muy avanzada, tal vez extraña, podría lograrlo, según publica el portal Sputnik. Luego de esta teoría, surgió la de Zeldovich, quien explicó que las ondas de luz que golpean la superficie de un cilindro metálico giratorio, que rota a la velocidad correcta, terminarían reflejándose con energía adicional extraída de la rotación del cilindro gracias al efecto doppler rotacional. De acuerdo con el portal, este experimento no se llevó a cabo debido a que se requería que el cilindro de metal rote al menos 1.000 millones de veces por segundo. Finalmente, los físicos de la Facultad de Física y Astronomía de la Universidad de Glasgow, Escocia, encontraron la forma de demostrar las teorías propuestas por Penrose y Zeldovich al usar el sonido en lugar de la luz para facilitar la demostración de forma más práctica. Lea más: Descubren una singular onda gravitacional de la fusión de dos agujeros negros El experimento fue publicado en Nature Physics y demostró por primera vez el efecto Zeldovich con la ayuda de 16 altavoces en forma de anillo al dirigir los sonidos hacia un disco giratorio hecho de espuma que absorbe el ruido. Para este caso, las ondas acústicas de un altavoz se retrasaron en la fase de las ondas de otra dinámica, lo que permitió simular un momento angular orbital. Las condiciones que comprueban el efecto Zeldovich, se lograron rotando el disco con una frecuencia de solo 15 a 30 rotaciones por segundo. Los resultados del experimento confirmaron que los modos de baja frecuencia pueden ser amplificados hasta un 30% al pasar a través de la capa de absorción de ruido del disco. A medida que aumenta la velocidad, la frecuencia de las ondas sonoras disminuye debido al efecto Doppler, pero cuando se alcanza una cierta velocidad, vuelve a su valor anterior, mientras que la amplitud de sonido aumenta. En cuanto a la teoría de Penrose, esta ocurre cuando el cuerpo tiene dos partes, una de las cuales cae sobre el horizonte de sucesos. Si dos fragmentos tienen ciertas velocidades, una posición especial en relación al otro y vuelan en las trayectorias correctas, entonces la caída de un fragmento transmite energía a la otra parte.

Fuente -> http://www.ultimahora.com