ciencia ciudadana en el confinamiento

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Muchas personas, de hecho, se están sorprendiendo de la cantidad de aves que merodean habitualmente por sus barrios y están aprendiendo, no solo a identificar las especies, sino también a observar sus comportamientos: delante de nuestra vista las aves se pelean, buscan comida, cantan para atraer a sus parejas o emprenden sus viajes migratorios. “Los comentarios que más me emocionan son los de la gente que se sorprende de lo que tiene alrededor, o que nos cuenta que esto les está ayudando a sobrellevar mejor el confinamiento”, nos comenta Javier, “eso es importantísimo porque son personas ganadas que empiezan a valorar la biodiversidad que les rodea y a querer conservarla. Tiene un valor grandísimo y un beneficio enorme para las personas y para la naturaleza”.

 

Los niños también lo disfrutan

“Una de las cosas que más nos gusta es que este juego está teniendo también mucha repercusión en los más pequeños de la casa”, nos cuenta Javier. “Los niños lo están pasando mal en la reclusión, pero hay muchos profes, educadores y padres que están desarrollando iniciativas muy bonitas para que lo lleven mejor: hacer comederos y bebederos para pájaros con material reciclado, siluetas de aves para recortar y colorear, juegos… todo esto está originando un movimiento muy potente en torno a la educación ambiental que también nos gusta mucho”.

De hecho, desde Aver Aves, la empresa fundada por Javier y su pareja María Luisa, se organizan rutas escolares a los parques y jardines más cercanos a cada centro educativo para conocer y poner en valor esa biodiversidad urbana tan valiosa y a menudo menospreciada. “Es una idea que al principio costó que calara, porque desde los colegios lo que querían era que pusiésemos un autobús para ir a la sierra, no entendían que la excursión fuera al lado de casa”, nos explica. “Pero luego salen y se quedan fascinados por todo lo que vemos, tanto los niños como los docentes”.

Fuente -> https://www.muyinteresante.es