¡Cháke! ¡Que el miedo no te ponga el palo en la rueda! – Bienestar

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En anteriores entregas hemos señalado algunos de los beneficios de andar en bicicleta, y podemos agregar que, según un estudio (Cycling and Health; What’s the evidence?, 2007), la relación Riesgo vs. Beneficio es de 1 a 20. Pero ocurre que muchas personas, a pesar de ser conscientes de ello, enmascaran su pereza -o miedo- con una situación real que no reviste la magnitud con la que la pintan o consideran: el peligro de sufrir lesiones, accidentes o muerte al mando de una bicicleta.

El primer ministro holandés Mark Rutte llega en bicicleta al Catshuis para una reunión sobre el Covid-19, en La Haya.

Tal peligro es menor al que está expuesto cualquier peatón, conductor de vehículos automotores, o usuario de éstos. Veamos algunos datos, con la aclaración de que son meramente referenciales, pues si bien se extraen de las estadísticas oficiales de la Patrulla Caminera paraguaya, es de notar que la misma no interviene en todos los accidentes de tránsito que se producen en el territorio nacional (sea porque lo hace otra autoridad -Policía Nacional o Policía Municipal- o ninguna) y que el número de ciclistas es muy inferior al de los conductores y usuarios de vehículos automotores.

Un hombre asegura su bicicleta en un estacionamiento de un centro comercial en Manila, Filipinas.

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Así, según esas estadísticas, en los tres últimos años (2019, 2018 y 2017) las muertes de ciclistas en accidentes de tránsito fueron 2, frente a las de 61 peatones y 533 conductores o usuarios (acompañantes o pasajeros) de vehículos automotores (camiones, camionetas, ómnibus o minibuses, automóviles, maquinarias agrícolas e industriales, y motocicletas). Entre los heridos no se registró a ningún ciclista, pero sí 122 peatones y 2.549 conductores y usuarios de vehículos automotores.

Un ciclista observa a otro en el espejo retrovisor de su bicicleta, en Munich, Alemania.

En cuanto a vehículos involucrados en accidentes de tránsito, durante el mismo periodo de tiempo, se advierten 10 bicicletas, 1.094 motocicletas, 3474 automóviles, 2.390 camionetas, 659 ómnibus, minibuses, transporte escolar y ambulancias, 20 máquinas industriales o agrícolas y 1.720 camiones de todo tipo.

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Esto evidencia que aquel peligro es más imaginario que real: ya habíamos dicho que todo está en la mente. En efecto, si prestamos atención a nuestro camino y respetamos las reglas de tránsito, a más de tener bien acondicionada nuestra bicicleta, las situaciones de peligro se reducen al mínimo.

Un hombre ajusta su bicicleta en un puesto público montado para el efecto en Manila, Filipinas.

Escribe Juan Carlos Keimer, autor del libro Bici Zen, ciclismo urbano como meditación, que “los enemigos públicos del ciclista no son los automóviles, autobuses o alcantarillas sin tapa. Es él mismo”. “Su atención oscilante, arrogancia, temeridad y, por qué no, estupidez, pueden volverse en su contra. Pueden ocasionarle golpes similares o mayores que otros producidos por culpa de los conductores de vehículos motorizados, irregularidades del camino o falta de señalización”.

Una mujer telaviví pedalea su bicicleta próxima a un gran cartel que reza “Usá mascarilla”.

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Si querés evitar accidentes andando en bici, debés:

1. Usar indefectiblemente casco, así como chaleco reflectante y luces reglamentarias (blanca al frente y roja en la parte trasera de tu bici) media hora antes de la puesta del sol y hasta media hora después de su salida;

2. Transitar siempre por el carril de circulación obligatorio (inmediato al cordón de la vereda derecha y en el sentido del tránsito) y respetar las señales de tránsito;

3. Hacer las señas oportunas para indicar tus giros o cambio de carril, prestando mucha atención antes de ejecutar alguna maniobra;

4. Atender las señalizaciones que realicen los conductores de vehículos y, si éstos están estacionados, tener cuidado de que el conductor o algún pasajero abran la puerta a tu paso;

5. Evitar maniobras zigzagueantes o imprudentes;

6. Procurar, de ser posible, circular por calles con la menor carga de camiones o buses del transporte público;

7. Eludir el uso de auriculares, por tentador que suene;

8. No circular alcoholizado o bajo los efectos de drogas;

9. Mirar permanentemente hacia el frente, de modo a poder advertir oportunamente todo obstáculo o inconveniente que pueda presentarse en tu camino; y,

10. Verificar, antes de salir a pedalear, si las ruedas de tu bici están bien infladas, así como de que todo esté en su lugar o funcionando correctamente.

Fuente -> http://www.abc.com.py