Bossa Mba’e: una explosión de energía, música y amistad – Espectáculos

0
13

Músicas que son vida y que dan vida. Eso presentó Giovanni Domínguez con el lanzamiento del primer -y esperemos no el único- disco de Bossa Mba’e, acompañado de una pléyade de músicos con quienes dio un concierto imborrable.

Esa personalidad que atraviesa y conecta países entre Brasil (donde nació) y Paraguay (donde vive gran parte de su vida) se traduce en la misma musicalidad con la que Giovanni Domínguez también amalgama diferentes estilos y estados emocionales.

Esa simplicidad y al mismo tiempo agudeza musical es lo que el artista llevó el viernes pasado a Spin the Black Mango, bar ubicado en pleno Villa Morra, haciendo de este lugar su escenario, así como lo hace con la calle o el sitio que sea, porque el ritmo lo tiene incorporado en las venas.

La ocasión era más que especial: el lanzamiento de “Me fui todito… pero ya volví” el primer disco de Bossa Mba’e, su sueño musical que nació hace más de diez años. Y para que la fiesta sea casi completa, se hicieron presentes muchos de los músicos que fueron y son parte de su camino.

En camisa, bermudas y zapatillas, Giovanni empuñó la guitarra solo unos minutos después de las 22:00 y ante un público que llegó hasta el local cumpliendo las medidas sanitarias.

Al ritmo de la bossa rock “Che gusta” y flanqueado por Ariel Ramírez (batería), Chucho Jiménez (bajo) y Juanito Ayala (guitarra eléctrica), empezó el show que poseía una energía contenida. “Vidas paralelas” a ritmo de polca fue desatando esa fuerza, con Steven Wu en violín y Adri Becker al mando de la batería. La potencia era desmesurada, para bien, y la música fluía fresca como agua de un cántaro.

Edu White tomó la armónica, Cachito Galeano abrazó el bajo y Juanca Otaño se apoderó de la batería para “Espíritu zen”, música que invita a la reflexión. Pero esta vez la idea de calma fue reemplazada por la potencia que escalaba, trepaba las paredes, y solo nos quedaba flotar en el hermoso caos.

“Solo en el momento” sonó con Starky Villagra apoyando en la voz y un saxo de Pepino Rodríguez sobrevolando el aire, emanando notas de intimidad. El bajo pasó a manos de Víctor Amarilla y la armónica impregnó de sensualidad el viento para “Não fique brava”. Había un estado anímico unísono de emoción desbordante. Una sinergia placentera de ver y sentir.

“El tiempo” casi hace explotar el edificio. Improvisaciones largas e inmersivas, altamente disfrutables, fueron protagonistas en conversaciones de batería y guitarra entre Becker, Ayala y Rodríguez.

Los duendes y el encanto de la antigua Tacuaral se materializaron al sonar “Ypacaraí”, un himno moderno a la ciudad mágica que vio nacer a Bossa Mba’e en 2009. Sumando a Cachito, Juanca, Steven y Pepino, la banda nos trajo Ypacaraí a Villa Morra o nos llevó de allí a Ypacaraí.

Un rap funkeado fue lo que nació de la voz de Walter Rodríguez a la hora de sonar “No me gusta trabajar”, en tanto la emoción de la gente acompañaba esta extendidísima versión que desprendía terrible electricidad con la banda a pleno.

Walter se desquició luego en la batería al ritmo de una zapada incendiaria, para dar paso a Starky en bajo y a Julia Peroni, que con alma y voz hechas poesía cantó “Todo lo que querías”, tema propio, poniendo punto final a una noche memorable por muchos regresos: el de la música en vivo y el de Bossa Mba’e, grupo que demostró estar más vivo que nunca.

[email protected]

Fuente -> http://www.abc.com.py