“Bioética” contra Bianca – Opinión

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La “Comisión Nacional de Bioética”, creada por el entonces ministro de Salud Antonio Barrios e integrada por él, recomendó, esta semana que pasó, dejar morir a Bianca, la niñita que sufre atrofia medular espinal (AME).

13 de diciembre de 2020 – 01:24

La citada comisión fue creada por resolución SG0438 de octubre de 2017 y fue integrada con personas, incluyendo teólogos, fuertemente ligadas de una forma u otra con diversas nominaciones cristianas.

Nuestra sociedad enfrenta un dilema de hierro en estos días, que tiene que ver nada menos que con definir cuál es su matriz moral. Este dilema se plantea por el creciente desafío generado por las iglesias cristianas de imponer el cristianismo como matriz moral, en vez de la que surge del Contrato Social, a la que busca suplantar rápidamente.

El trabajo subterráneo, casi clandestino pero sin tregua, de los cristianos por imponer sus reglas tiene años y se manifiesta en su descarado flirteo con los poderosos, Horacio Cartes y otros de su misma especie, flirteo que, paradójica pero significativamente, se realiza al margen de cualquier moral. No les importa aliarse con los inescrupulosos más insignes de nuestra comunidad.

Para los que, siendo creyentes, no conocen cómo ha estado actuando el cristianismo desde el principio, ese flirteo amoral con los poderosos se denomina “pastoral de élites” y es continuación de la larga tradición iniciada por el obispo Eusebio, que ensalzaba al emperador Constantino mientras este asesinaba a sus hijos, entre otros insignes crímenes.

Para eso, entre paréntesis, elaboraron ese repugnante sistema de garantizar impunidad a los bandidos mediante su “llamado privado a la conversión”. Para los bandidos, los cristianos no usan los anatemas y excomuniones que fulminan contra los que se atreven a hacer el amor o se divorcian.

La interpelación de Teresa Martínez, ministra de la Niñez, prueba de modo difícilmente controvertible este propósito de los cristianos por imponerse como matriz moral, y también el caso de Bianca, a quien los cristianísimos integrantes de la “Comisión de Bioética” recomendaron dejar morir.

La moral cristiana no tiene secretos, está expuesta desde san Pablo hasta hoy en innumerables documentos oficiales de todas sus nominaciones. Con respecto a la ciencia, san Pablo definió la actitud perenne del cristianismo “… la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios” (1 Corintios 3:19).

Eso explica por qué los devotos integrantes de la “Comisión de Bioética” ignoran completamente, en su “recomendación 03/20”, los avances de la terapia genética contra la AME, que es la que los padres de Bianca se esfuerzan por obtener.

Doctores como José Medina, tratante de Bianca, y Alfredo Cáceres, del hospital Mount Sinai de Baltimore, Estados Unidos, explicaron suficientemente los avances de la ciencia, la “sabiduría de este mundo”, con este tratamiento contra la AME, despreciados por los píos miembros de la “Comisión de Ética”.

A esa actitud ante la ciencia, la “Comisión de Bioética” sumó un crudo oportunismo económico, disfrazado de “justicia distributiva”, de la misma amoralidad que caracteriza el flirteo cristiano con las “élites”, para sostener que el intento de salvar a Bianca es un esfuerzo fútil.

La moral que deriva del Contrato Social es muy superior: El artículo 4º de nuestra Constitución establece y proclama que “El derecho a la vida es inherente a la persona humana. Se garantiza su protección, en general, desde la concepción… Toda persona será protegida por el Estado en su integridad física y psíquica”. Espero que podamos, como sociedad, resistir el embate de los cristianos y elegir la matriz moral cívica.

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Fuente -> http://www.abc.com.py