Análisis de aguas residuales ayuda a predecir la propagación del Covid-19

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Los resultados de la investigación, en la que participaron, entre otros, especialistas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Concepción (Chile), aparecen publicados en la revista Science of the Total Environment.Los trabajos se centraron en evaluar los cambios en los microorganismos presentes en las aguas residuales y si estos se pueden asociar con la prevalencia de Covid-19 en una determinada comunidad. El objetivo, ha informado el CSIC, era dilucidar si determinadas bacterias están asociadas con enfermedades crónicas o factores de riesgo para las formas graves de Covid-19. Utilizando una tecnología de secuenciación genética, los científicos analizaron una serie de perfiles de la microbioma gastrointestinal, y las muestras para este trabajo fueron tomadas de aguas residuales en la ciudad de Chillán, al sur de Chile, entre mayo y agosto de 2020. Las aguas residuales donde se tomaron las muestras para el estudio procedían de un centro penitenciario, una residencia de ancianos y un centro de salud con pacientes en cuarentena. Lea más: Covid-19: Vacuna podría distribuirse desde diciembre en EEUU A pesar de que el SARS-CoV-2 afecta sobre todo a las vías respiratorias, algunos estudios mostraron que también puede afectar al tracto gastrointestinal, y las evidencias científicas revelaron ya que un 15% de los pacientes de Covid-19 presenta síntomas gastrointestinales y cerca del 10% tiene estos síntomas en lugar de los respiratorios. “Nuestros resultados aportan evidencias de que el microbioma de las aguas residuales asociado con trastornos gastrointestinales parece preceder a la detección del SARS-CoV-2 en estas aguas. Es decir, el microbioma de estas aguas revela perfiles específicos de especies bacterianas asociados con comunidades humanas donde prevalece el SARS-CoV-2, independientemente de si sus individuos muestran o no síntomas de la enfermedad”, ha explicado el investigador Antonio Figueras, del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC). En la investigación participaron además científicos de la Universidad de Washington, el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de Chile y el Ministerio de Salud de Chile. EFuente: EFE

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