Agenda de sangre – Anuario 2020

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La primera aparición de los terroristas en el año 2020 fue el 8 de mayo, cuando sorprendieron a un grupo de trabajadores que estaban operando maquinarias en un sector boscoso de la estancia Yukerí, que queda en la jurisdicción del municipio de Yby Yaú, en el departamento de Concepción, pero a solo 4.500 metros del cauce del río Ypané, que representa el límite natural con el departamento de Amambay.

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Los miembros del EPP juntaron a los trabajadores y los obligaron a colocar los cuatro tractores uno al lado de otro, para después quemarlos.

Las cuatro maquinarias incendiadas por el EPP en la estancia Yukerí, el 8 de mayo de 2020.

Al día siguiente, el 9 de mayo, el mismo grupo de delincuentes marchó 26 kilómetros para su siguiente atentado, esta vez en la estancia Jaguary, que se sitúa ya en jurisdicción de Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay.

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Como es habitual en cada acción ofensiva de la banda armada, sus integrantes quemaron la estructura edilicia, los vehículos estacionados en el lugar y dejaron amenazas. Esta hacienda pertenece al exgobernador de Amambay, Paublino Antonio Mendoza Espínola (85).

Uno de los vehículos quemados por el EPP en la estancia Jaguary, el 9 de mayo de 2020.

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La tercera vez que el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) fue noticia este año fue el 2 de setiembre, cuando los terroristas se resistieron a deponer las armas luego de que el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) localizara su guarida en una zona de serranías en el predio de la estancia Paraíso, en territorio de Yby Yaú, departamento de Concepción, a solo 13 kilómetros de la estancia Jaguary donde habían aparecido cuatro meses antes. En aquel enfrentamiento, murieron dos niñas de 11 años, hijas de los cabecillas del grupo criminal.

El primer informe que se dio sobre el hecho, mencionaba que dos mujeres integrantes del EPP fueron abatidas en un enfrentamiento con la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Se mencionaba que ambas serían familiares de los cabecillas y vinieron hace unos meses de Argentina, aunque aun no se las había identificado.

El presidente de la República, Mario Abdo Benítez había viajado hasta la zona del enfrentamiento para informarse de los hechos y realizar el anuncio oficial porparte del Gobierno. En el lugar, Abdo destacó la labor de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) para dar de baja a dos criminales del grupo. “Yo quiero también aprovechar este espacio de pedirle al resto del grupo de los integrantes del EPP que se pueden entregar de forma pacífica. Ojalá que podamos resolver esto de manera pacífica sin que se llegue a la violencia. Aprovecho este espacio para exhortarles a que se haga una entrega pacífica y enfrenten la justicia”, había apelado.

En una lamentable anécdota, tras la autopsia a las caídas, la cual se manejó inicialmente con mucho sigilo, se confirmó que los restos no se trataban de líderes del EPP, sino de menores de edad, dos niñas cuya edad se dio a conocer luego: tenían solo 11 años.

El hecho fue duramente cuestionado por la ciudadanía y organizaciones sociales. Se pidió un informe detallado sobre dicho operativo de la FTC. Incluso la ONU exigió esclarecer la muerte de las niñas en el operativo contra el EPP.

En medio de las críticas, el comandante de la FTC, Óscar Chamorro, manifestó que siempre manejaron “la probabilidad” de que los miembros del EPP podrían reclutar a menores pero no tenían la “certeza” ni el dato de que niños se encontraban en el campamento donde se produjo el enfrentamiento.

“Cuando nosotros entramos vemos siluetas humanas y esas siluetas humanas disparan y ahí no hay otra que hacer lo que corresponde dentro de los términos de la ley ante esa amenaza”, detalló el comandante de la FTC sobre el procedimiento que terminó con dos niñas abatidas.

La indignación de la ciudadanía llevó a que un grupo de personas llegara hasta el Panteón Nacional de los Héroes para pronunciarse sobre el caso de las niñas muertas en Yby Yaú, y terminó quemando una bandera y pintando los muros del patrimonio.

Campamento del EPP desmantelado por el CODI, el 2 de setiembre de 2020.

Solo 24 horas después de la muerte de las dos niñas en Yby Yaú, el 3 de setiembre, el EPP atacó el retiro Aquidabán de la estancia Overá, a orillas del río Aquidabán, en zona de Yby Yaú, departamento de Concepción, pero en el límite con el municipio de Bella Vista Norte, departamento de Amambay.

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La célula que cometió este hecho quemó el retiro en lo que aparentemente era una especie de golpe de prueba antes de la misión principal que tenían asignada en la misma zona: el secuestro del exvicepresidente Óscar Denis.

El retiro Aquidabán de la estancia Overá quedó destruido tras el “golpe de prueba” del EPP, el 3 de setiembre de 2020.

Efectivamente, la célula del EPP que quemó el retiro Aquidabán se desplazó solo ocho kilómetros y secuestró el 9 de setiembre al exvicepresidente de la República Amancio Óscar Denis Sánchez (74), al capturarlo junto a su peón indígena Adelio Mendoza Benítez (25) cuando transitaban en una camioneta por un camino interno de la estancia Tranquerita, situada en jurisdicción de Bella Vista Norte, departamento de Amambay. Adelio fue liberado al cabo de cinco días, pero el veterano político liberal sigue desaparecido hasta hoy.

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Vista aérea del casco central de la estancia Tranquerita, escenario del secuestro del exvicepresidente Óscar Denis, ocurrido el 9 de setiembre de 2020.

El último crimen perpetrado por el EPP sucedió el 1 de octubre, cuando el peón Daniel Benítez Acosta (51) resultó ultimado a garrotazos mientras recorría en caballo los límites de la estancia Nelly Victoria de Bella Vista Norte, departamento de Amambay. Se supo luego, el trabajador se cruzó con los terroristas a orillas del río Aquidabán, mientras estos últimos estaban en plena retirada luego del secuestro de Óscar Denis, ejecutado a 34 kilómetros de distancia. Los delincuentes no usaron armas para no delatar su posición, ya que estaban cerca de la Ruta PY05.

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El peón de la estancia Nelly Victoria, Daniel Benítez Acosta (51), fue muerto a garrotazos por el EPP, el 1 de octubre de 2020.<b>Las bajas del EPP</b>

Este 2020, también, fue el año de la detención más relevante en toda la historia de la lucha contra el EPP, o al menos en los últimos 15 años.

La captura de Laura Mariana Villalba Ayala, de 36 años, ocurrida el 23 de diciembre en Cerro Guasu, Amambay, sirvió para confirmar que fue ella quien introducía a niños al campamento de la banda terrorista, dos de las cuales murieron en un tiroteo del 2 de setiembre.

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De hecho, una de esas niñas fue inscripta en Argentina como hija de Laura, pese a que en realidad era hija biológica de Osvaldo Villalba y Magna Meza, los cabecillas del brazo armado.

Laura, es una de los siete hermanos Villalba Ayala oriundos del barrio San Francisco de Concepción que sostienen desde hace una década y media al EPP, tanto como militantes como proveyendo a sus propios hijos o sobrinos para integrar el grupo terrorista.

José Mariano, Carmen María, María Rosa, Myrian Viviana, Liliana Elizabeth, Osvaldo Daniel y Laura Mariana. Los siete hermanos Villalba Ayala que conectados al EPP.

Fuente -> http://www.abc.com.py