A 11 años del calvario, Zavala evalúa su secuestro y los cambios hasta ahora – Nacionales

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En entrevista con ABC, Zavala recordó algunos detalles de sus momentos más sensibles de cautiverios, de las personalidades de los criminales que lo retuvieron y de los vendavales de sentimientos que pasaron por la mente, ante la incertidumbre sobre su vida y el sufrimiento de su familia. También ratificó, que si bien es el camino más largo, la única manera de acabar con el EPP es fortalecer la presencia de las instituciones del Estado en el norte del país.

Zavala recordó que hace 11 años, había iniciado temprano su jornada llamando a felicitar a su hermano por su cumpleaños, para luego ir a trabajar a un retiro del Rancho Z, la propiedad familiar. Jamás pensaron que justo a los trabajadores de la estancia serían sorprendidos por un grupo criminal, que los mantuvo cautivos inicialmente a todos y que actuaron con tanta habilidad criminal que hasta dejaron como señuelo una camioneta con explosivos que terminó hiriendo gravemente a dos policías más tarde.

“Todos ellos hicieron el asalto a cara descubierta, de entrada se identificaron como el EPP. Quienes estaban a las órdenes eran dos personas ahí, Osvaldo Villalba y Manuel Cristaldo Mieres y después con el tiempo fue entendiendo como funcionaba la jerarquía en el grupo”, recordó el senador, que hasta ahora identifica plenamente a sus 9 captores.

Recordó que los llevaron en su propia camioneta hacia monte conocido de su estancia, teniéndolo ya maniatado con esposas y sujeto con una cadena. Los desplazamientos por el monte sobre todo de noche, guiados por conocimientos en cartografía, le indicaban que sus captores no eran improvisados. Lo cual fue ratificando con cada cambio de campamento, ya que en cada mudanza iban sumando equipamientos.

Desde la primera noche bajo una precaria carpa, que apenas lo cubría de una intensa lluviosa ya que durante ese año el fenómeno del Niño ocasionó intensas precipitaciones, se sentía una gran tensión. “Ellos muy tensos. Yo también muy tenso y con mucho miedo debajo de la carpita lloviendo, y los cuestionamientos de qué va a ser de mi vida; uno tiene la incertidumbre, no sabe si finalmente va a terminar en un pozo, en una casa o simplemente en el monte”, afirmó Zavala, mencionando que tampoco podía evitar pensar en otras víctimas previas de secuestro como él, temiendo tal vez un desenlace que a esa altura era imposible descartar.

Un mes fue lo máximo que logró mantener su noción del tiempo, ingeniándose para contar los días. “Pude contabilizar hasta el día 30 aproximadamente que iba marcando con un palo que había recogido, pero a partir de ahí empecé a perder la cuenta, pero preguntaba que fecha estábamos. Pasé el cumpleaños de mi señora que es el 25 de noviembre sin saber el destino, pensando en mis seres queridos, en mis hijos, en mi madre que es mayor de edad y en otras víctimas de secuestró”, afirmó sobre momentos difíciles que le toco atravesar.

Si bien algunos de sus captores en momentos se llegaron a mostrar como ‘guardias buenos’, no tardarían en mostrar la verdadera hilacha, no obstante, en el largo tiempo de cautiverio, logró obtener algo de información que le ayudó a comprender la manera en que piensan y operan estos criminales.

“Con el tiempo fue entendiendo como funcionaba la jerarquía en el grupo, es importante saber, porque Gabriel Zárate Cardozo (uno de sus secuestradores ya fallecidos) tenía en ese momento mucha relevancia en el grupo, tenía un rango de jerarquía. Yo no podía entender en ese momento cómo Alejandro Ramos, que era mi ‘guardia bueno’, que una persona preparada, era de menor jerarquía y en algún momento pregunto, porque las relaciones se van entablando y hay momento de diálogo, y me decían que era una cuestión de méritos”, recordó el exsecuestrado.

“Yo no entendía a que se refería con un tema de mérito”, reconoció al inicio, hasta que fue atando cabos, viendo como hablaban de asesinatos y otros crímenes que realizaban, entre ellos un asesinato perpetrado por el propio Alejandro Ramos. “Esa fue su prueba de fuego (el asesinato), con eso ellos hacen mérito, van ascendiendo en su cadena de mando, lo mismo pasó con (Bernardo) ‘Coco’ Bernal, con eso hacen su prueba de fuego”, insistió el legislador.

A medida de que se delataban como criminales en base a sus acciones, también iban quitándose la careta en el trato con el secuestrado. “Alejandro Ramos y Zárate Cardozo al inicio fueron mis ‘guardias buenos’ y después se fue desgastando la relación y finalmente no eran los buenos, porque en un momento hubo una discusión de que me iban a matar, de que efectivamente me iban a matar porque no llegaban a un acuerdo con mi hermano. Me daban una pala para que cabe un pozo y me decían que era solo para buscar agua, pero las dimensiones no daban. Se generaba una discusión y escuchar esto, realmente de terror el momento que uno pasó y ahí todos son temerarios”, remarcó Zavala.

El actual legislador fue liberado tras el pago de un rescate y si bien dijo que en algún momento de su cautiverio sintió sobrevuelos de las fuerzas del Gobierno, reconoce que en ese momento era casi impensable que se logre un operativo de rescate. “Cuando se dio mi liberación realmente no había ninguna capacidad instalada en ningún sentido, ni en las Fuerzas Militares ni en la Policía, Es más, no tenían bala, no tenían armamientos, no tenían camioneta, en ese momento la Policía estaba formalmente sin ningún recurso tecnológica, no había una inteligencia formateada e institucionalizada, con los militares ocurría la misma cosa”, dijo.

Ahora cree que la situación mejoró bastante, pero aún así estima que no lo suficiente para lograr el rescate de un secuestrado. “Las fuerza de seguridad en ese momento no tenían capacidad, creo que hoy sí tienen capacidad de llegar cerca, del trabajo de inteligencia, de llegar cerca, pero el rescate de un secuestrado, creo que faltan muchas de esas capacidades y tenemos que seguir trabajando y en construir esas instituciones, esas capacidad y dotar a nuestros organismo de seguridad de los recursos humanos y de equipamiento”, sostuvo.

En contrapartida, apuntó que el grupo criminal no logró crecer como había planificado en ese entonces, pero insiste que el EPP desde un inicio se mostró con tres brazos: Uno militar, otro militante y uno político. “Ellos tenían proyectado hoy para lo que es San Pedro, Concepción y Canindeyú, tener cerca de 400 efectivos Creo que el EPP no creció, se quedó en estas 20 personas y muy dentro del núcleo familiar”, afirmó y recordó que en su momento, tuvo a Patria Libre como su brazo político y a organizaciones campesinas como militantes.

“Con esto quiero ser responsable, no quiero desmeritar la lucha de muchas organizaciones campesinas que reclaman justicia con una verdad en sus reclamos sociales, pero hay organizaciones que son funcionales a ellos. No podemos desconocer eso y pongo como ejemplo la camioneta de la Organización Campesina del Norte (OCN), donde no sé si recuerdan cayó una camioneta Toyota Bandeirante, donde estaba el tío de Cristaldo Mieres, el chofer era Bazán, uno era Alejandro Ramos que en ese momento era secretario de la OCN y cayeron dos hermanas de Osvaldo y Carmen Villalba”, sostuvo citando un operativo en concreto con detenidos y con varias evidencias que los inculpaban.

No obstante, actualmente no quiso apuntar a otros grupos que podrían desempeñar ese rol. “Quiero que la ciudadanía haga los cuestionamientos y de a poco haga el une los flechas para dimensionar un poquito la red y la articulación que tiene”, se limitó a decir.

Finalmente, reconoció que tras el juicio de Noel Adalberto Ovelar, alias Matute, el único de sus secuestradores que fue detenido y se encuentra condenado a 35 años de prisión, se le plantearon varias formas de combatir a este grupo o incluso de huir, pero terminó por optar por la alternativa más complicada.

“En el momento del juicio, se me presentan tres caminos: Uno salir del país, que no lo vamos a hacer, somos personas de bien, toda la vida fuimos personas de bien, de trabajo, serias. La otra era pagar el impuesto revolucionario que no lo íbamos a hacer, y el camino más largo es hacer frente y comenzar a construir instituciones, porque los asesores que estuvieron ayudando a mi hermano, nos dijeron: no cometan el mismo error que cometimos en Colombia de crear grupos paramilitares queriendo solucionar por su cuenta, porque finalmente el remedio termina siendo peor que la enfermedad”, enfatizó.

“Vamos a hacer el camino más largo, vamos a construir instituciones, a hacer los cambios que hay que hacer, se que es un camino largo, casi imposible, pero no hay nada imposible”, apeló finalmente, instando a trabajar no solo en el combate frontal a los criminales, sino también en aumentar la presencia en el aspectos social del gobierno en favor de la población del norte del país.

Fuente -> http://www.abc.com.py